Palabra de Mondeggi Bene Comune para el Encuentro

No queremos construir una isla feliz y aislada del resto del mundo, intentamos nutrir y cuidar las relaciones que nos conectan a los otros que habitan este territorio. Con este objetivo ha nacido el proyecto Mondeggi Huertas y Terrenos Autogestivos, en el verano de 2014. El intento es de permitir el acceso a la tierra a grupos de familias o individuos que quieran dedicarse a la auto-producción de al menos una parte de sus necesidades alimentares, a través de la gestión colectiva de algunos cultivos. Hoy, muchas personas, alrededor de 300, han aceptado la propuesta, y con su trabajo colectivo han contribuido a cuidar 400 árboles de olivo y a cultivar 20 huertas familiares, participando en la creación de un sentido de comunidad entre aquellos que gestionan y cuidan Mondeggi como un bien común. La participación de tantas personas lo ha vuelto un lugar importante también para el intercambio de saberes y experiencias, entre quienes se juntan en la finca sin amos.

[MESA: MUNDOS OTROS: TERRITORIOS EN RESISTENCIA Y COTIADIANIDAD REBELDE]

A las hermanas y hermanos zapatistas,
A las compañeras y compañeros de la Sexta internacional,
A los participantes individuales y organizaciones presentes al seminario,
Al colectivo Nodo Solidale Italia/Mexico,
A todos los campesinos y a todas las campesinas del mundo.

Les escribimos desde la finca sin amos de Mondeggi. Antes que nada, queremos expresarles toda nuestra gratitud por el esfuerzo organizativo que ha permitido a tantas realidades de encontrarse, debatir, compartir experiencias y reflexiones, creando un espacio en donde afinar las prácticas de resistencia y de lucha. En esta ocasión, queremos expresar que la revolucion zapatista, sus bases de apoyo y el EZLN son para nosotros fuente de grande inspiración.

Para comenzar queremos brevemente contarles quienes somos y quienes NO somos.
No somos campesinxs, no somos pobres, no somos despojadxs, no tenemos la piel morena y no tenemos una relación autentica con nuestra madre tierra. Venimos del corazón del mundo occidental, centro del proceso de disolución de las identidades, somos personas expropiadas de nuestra dignidad colectiva. Somos hijxs de un continente sanguinario que en los siglos quiso imponer a todo el mundo su sistema de poder a través de una política de guerra y una economía predatoria que han llevado al bienestar de pocos privilegiados, a costa de la multitud de indigentes.

No queremos ser parte del engranaje de este sistema, no queremos alimentar las políticas colonialistas que desde hace siglos permiten a nuestro continente un nivel de bienestar injusto permitido por la guerra, la discriminación, la explotación del medio ambiente, de los animales, de las personas. Rechazamos el individualismo indiferente y la homologación que proponen nuestras sociedades, que nos dejan solxs en las dificultades y nos quitan espacios de autonomía.

Somos, entonces, personas en busca de un camino que nos defina como comunidad.
En la búsqueda de una respuesta a esta necesidad (que es, al mismo tiempo, una necesidad y un deseo) nuestros caminos de vida y de lucha nos han llevado hace 4 años a juntarnos en el proyecto de Mondeggi Bien Comun – Finca sin amos.

Al comienzo el proyecto fue inspirado por la campaña que el movimiento Genuino Clandestino había lanzado sobre el acceso a la tierra, y por las luchas en contra de la venta a bajo precio de bienes públicos, luchas llevadas a cabo por diferentes grupos, a nivel nacional.

Primeramente, empezamos a juntar quienes en nuestro territorio estaba interesado en estos temas, creando un grupo muy heterogéneo que dio vida al Comité Tierra Bien Comun, que usa el consenso como metodología para tomar decisiones en asamblea. A esa altura, teníamos la necesidad de un lugar físico en donde llevar a cabo el proyecto. Nuestro territorio, con su triste historia, nos dio la respuesta: gracias al conocimiento colectivo que ya compartíamos, descubrimos una hacienda de casi 200 hectáreas de propiedad pública, totalmente abandonada, en los campos al Sur de Florencia. Decidimos que no podíamos esperar a que la autoridad nos concediera la custodia de ese lugar, así que en Junio 2014 empezamos el proceso de reapropiación de esas tierras.
Las ideas que nos han inspirado son las de comunidad y autonomía, no solo como conceptos teóricos, sino como un devenir de prácticas, a través de las cuales intentamos satisfacer con nuestras manos nuestros deseos y necesidades, afuera de las instituciones y afuera del mercado.

Para garantizarnos vivir bajo un techo, rechazando las lógicas de la especulación edilicia que cimentan nuestros territorios, y fuera de la lógica de la propiedad privada que especula sobre las necesidades de todxs de una casa, hemos reestructurado las viejas casas patronales para ir a vivir allí juntxs.

Para volver a apropiarnos de la comida como instrumento de lucha y de vida, empezamos a producir aquellos alimentos sencillos que, siendo sanos y genuinos, se han vuelto un bien de lujo, obligando la mayoría de la gente a alimentarse con productos de baja calidad, nocivos y procesados por la grande industria alimenticia. Así que hemos trabajado la tierra para hacer una huerta y plantar árboles de fruta. Hemos sembrado trigo y cebada. Recuperado los viñedos y los arboles de olivo, que estaban en estado de abandono. Puesto colmenas. Empezado a criar cabras, ovejas, pollos, patos y caballos.
En el respeto de los principios de la agroecología, de la producción local y de la filiera corta , con estos productos obtenemos harina para nuestro pan, conservas de verduras y frutas, cebada (malto) para hacer cerveza, aceite de olivo, vino, carne, leche y quesos, miel y huevos. Para aquellas necesidades que no logramos satisfacer, nos dirigimos a una red de pequeños productores que se inspiran a los mismos ideales, algunos de los cuales están con nosotros colaborando en la creación del grupo local de la red Genuino Clandestino.

Hemos empezado a organizarnos sobre el tema de la salud, usando las hierbas para curarnos. Cultivamos variedades antiguas de verdura, fruta, cereales y hierbas curativas, rechazando las metodologías intensivas e industriales y los productos químicos. Experimentamos practicas de otras culturas para construir una relación más equilibrada con nuestro cuerpo.

Hemos empezado a trabajar afuera de los mecanismos de la industria y del salario, a través de la venta de una parte de nuestros productos.

Intentamos construir todo esto utilizando en manera respetuosa los recursos del ambiente que nos rodea. Hace años, la fuente de agua que solía surtir los cerros en donde vivimos fue desviada por la autoridad pública, para destinarla al consumo de la ciudad, en la indiferencia por el futuro de las tierras que esa agua regaba. Para no ceder al chantaje de tener que comprar el agua que nos fue robada, y para un modelo de vida mas sustentable, estamos mejorando constantemente el sistema de recuperación de la lluvia y de fitodepuración.

Creemos que la cultura, y en particular la transmisión de saberes, practicas e historias, son ejes fundamentales de la idea de autonomía y de comunidad, por eso hicimos un esfuerzo para organizar una escuela campesina, inspirándonos también al modelo de organización zapatista, en la cual practicas y saberes de autonomía puedan madurar la conciencia de la comunidad que quisiéramos construir.

No queremos construir una isla feliz y aislada del resto del mundo, intentamos nutrir y cuidar las relaciones que nos conectan a los otros que habitan este territorio. Con este objetivo ha nacido el proyecto Mondeggi Huertas y Terrenos Autogestivos, en el verano de 2014. El intento es de permitir el acceso a la tierra a grupos de familias o individuos que quieran dedicarse a la auto-producción de al menos una parte de sus necesidades alimentares, a través de la gestión colectiva de algunos cultivos. Hoy, muchas personas, alrededor de 300, han aceptado la propuesta, y con su trabajo colectivo han contribuido a cuidar 4000 árboles de olivo y a cultivar 20 huertas familiares, participando en la creación de un sentido de comunidad entre aquellos que gestionan y cuidan Mondeggi como un bien común. La participación de tantas personas lo ha vuelto un lugar importante también para el intercambio de saberes y experiencias, entre quienes se juntan en la finca sin amos.

Todo lo que hemos realizado en estos años no es libre de contradicciones, limites y errores.

Pasando del trabajo asalariado al trabajo autogestivo, nos hemos encontrado frente a la dificultad de darnos una organización sin que nadie nos obligara a hacerlo, y organizar el trabajo por nuestra cuenta. Tomar decisiones colectivamente y aprender a ser disciplinados, tanto en asamblea que en el trabajo, son cosas que todavía estamos aprendiendo.

Todavía no hemos logrado construir una economía colectiva que responda a todas nuestras exigencias , y no todas las comisiones de trabajo funcionan como deberían funcionar.

También la vida colectiva presenta muchos retos, diferentes cada día, que nos empujan a poner siempre en duda nuestro desenvolver y a reconsideran cotidianamente las exigencias y las necesidades de las personas que viven y trabajan con nosotros.
Además, los efectos de la tormenta en nuestros territorios, fuertemente explotados y cimentados, se repercuten con efectos desastrosos sobre quien ha decidido acercarse a la tierra y a la vida campesina, con una mirada agroecológica. Es suficiente decir que este año, debido a la sequía y al calor, hemos cosechado 3 quintales de trigo frente a los 20 que esperábamos. Cabe también mencionar que el territorio en el cual nos encontramos ha sido largamente explotado para responder a las exigencias de la agricultura industrial, que lo ha dejado estéril y abandonado, por lo cual es mas compleja su recuperación para la producción.

En la búsqueda de nuevas respuesta y soluciones a estos retos, nos guía la convicción que no existen soluciones “puras”: mas que mirar a las cosas en blanco o negro, nos gusta la idea de ampliar los márgenes de la autonomía y crear lazos de complicidad y solidaridad entre diferentes estrategias y miradas.
Por eso hemos recibido con entusiasmo la invitación a este encuentro y pensamos que estos momentos son imprescindibles para el avanzar de nuestros procesos.
Así como la chispa zapatista ha incendiado nuestros corazones, acompañándonos en nuestro proyecto, así quisiéramos desencadenar fuegos de rebelión en los corazones de aquellos que encontramos en nuestro camino.

Desde Mondeggi hasta el Sur Este Mexicano, por la libertad, la igualdad y la dignidad:

¡Zapata vive!
¡La lucha sigue!

2 thoughts on “Palabra de Mondeggi Bene Comune para el Encuentro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s